dal profondo del cuore

    ...sigue leyendo tu vida en mis ojos...
    ...y yo seguiré escribiendo mis sueños en tu mirada...

...porque la vida puede ser maravillosa...

 

Hoy me he levantado con un montón de cosas que estudiar, y muy pocas ganas. Pero bueno, me he levantado (que ya es algo) y me he puesto a ver el partido de España-Grecia, no sé por qué me ha dado ese arrebato, pero necesitaba verlo, a ver si me animaba o me terminaba de deprimir. Entonces me ha pasado algo que no voy a contar, pero que me ha alegrado el día, la semana y el mes. Jeje. Es posible que este escrito difiera bastante del estilo de los dos anteriores. Pero ya se sabe que cuando una persona está mal, está más inspirada, tiene a más musas de su parte, y todo lo que crea es más bonito. Así que como no estoy inspirada pero sí feliz, contenta, satisfecha y un poco más centrada en lo que tengo que hacer, hoy no escribo más. Puede que cuando esté mal o estresada por los exámenes lo haga. Hasta entonces seguiré viviendo mi vida kamikaze, celebrando que somos campeones del mundo en baloncesto (y sin Gasol), y me dejo el diario aparcado con una frase del que retransmite los partidos en La Sexta, que es un freak pero a veces tiene razón. ...porque la vida puede ser maravillosa...

 

Buenos días

Ya ha pasado esa noche fatídica que creí que no pasaría nunca. Después de dedicarme a hacer todo lo que sé hacer con una ADSL, y jugar con el móvil durante una hora, por fin me dormí, creo que alrededor de las 7 de la mañana. Me costó mucho conseguirlo, pero al fin he dormido como los ángeles. No sé por qué pero no me ha despertado nada, hasta las 13.25 que me ha llamado mi madre, y el sonido del móvil se ha mezclado con un sueño, que por cierto no recuerdo ni de qué iba, y me he despertado de una vez. No podía cogerlo porque se supone que estudio, y mi voz de ese momento era de todo menos de estudiar y de estar despierta. Así que me he levantado y me he dirigido a la cocina con ese gesto automático que tengo de ir a parar allí. Y una vez allí, de nuevo he empezado a llorar. No sé si el ver la casa vacía o el estar sola es lo que ha hecho que tuviera ganas; en cualquier caso, esto mismo es lo que ha hecho que llorara a moco tendido, sin reparos, sin miedo a que me dijeran "no llores...". Si supierais las veces que me han dicho eso. Tanto, que llegó un momento que me creí de verdad que no tenía que llorar, y no lloré. No lo hice durante años. Pasara lo que pasara, y por mucho que me doliera, no podía llorar, aunque quisiera, aunque me rompiera. Tal vez por eso cuando se abre el grifo, es como una inundación. Como un torrente imparable. Creo que cuando me da fuerte doy miedo, por eso me dicen, “no llores”, porque parece que me estoy muriendo y no pueden soportar verme así. Y puede que en realidad no me duela tanto como parece, pero como hace tanto que no lloro bien, el llanto se hace desolador. Después de estar diez minutos así, como una cascada nostálgica, me he levantado de la silla, y cuando me había cambiado un poco la voz, he llamado a mi madre y me ha preguntado cómo estaba, y por supuesto que “muy bien, aquí, estudiando, no te he cogido el móvil antes porque estaba en el baño…” no se lo ha tragado porque dicen que las madres saben en cada momento cómo estás aunque tú no se lo digas, yo creo que incluso aunque no te vean. Al menos la mía. Así que falsa yo (queriendo que creyera que estaba bien) y falsa ella (complaciendo mi deseo voluntariamente) hemos charlado un poco sobre lo que esperamos cada una del fin de semana. No ha mejorado mucho la forma que tengo de verme en el mundo desde anoche hasta ahora, confío en que escribir aquí me ayude poco a poco a sacarlo todo de dentro. Dicen que hasta en los días más grises se vislumbra un pequeño rayo de luz, que sólo hay que saber buscarlo. Yo no creo que en estos días sea capaz de buscarlo, al menos si lo hago sin querer, no lo encuentro, y tampoco quiero. Puede que me quedara ciega si lo viera. Puede que necesite hundirme en la oscuridad del día gris para llegar a verlo. No lo sé. Yo ahora no quiero verlo, no quiero saber nada de gente feliz, ni quiero saber nada de rayitos de luz. Necesito encontrarme entre un montón de lágrimas, y hasta que eso no pase, no seré capaz de reconocer que ese rayito de luz, realmente puede ser algo bonito. Me voy a estudiar. Buenos días.

Buenas noches

No se si está bien que me asomen lagrimas a los ojos…no se; no se como sacar todo lo que llevo dentro.  No se escribir bien, ni cosas bonitas ni nada de eso, no soy nada poética. Sólo quisiera saber a qué se debe tanto silencio. Qué es eso que no pasa por mi cabeza. No pasa porque se queda ahí escondido. Qué es lo que hace que en los momentos más inesperados, mis ojos se humedezcan y me tiemblen los labios… Me gustaría ser un poeta que vomita sus emociones en su antología premiada. O un cantautor que pudiera hacer llorar al resto del mundo con sus vivencias… Pero yo (y como yo, un montón de gente) sólo soy un montón de sentimientos contradictorios, un amasijo de dolores y penas que nunca sé por dónde me van a salir... Me parece muy triste estar escribiendo esto, aquí, yo sola, escuchando una canción triste, y con los ojos húmedos por la desesperación de no saber cómo he empezado a escribir ni cómo voy a terminar. Creo que echo de menos algo o a alguien, pero no puedo acertar a comprender qué o a quién. Esto se me da muy mal, no me parece justo estar escribiendo con tanto empeño, algo que no sé ni siquiera dónde va a parar. Tal vez te escriba a ti, sin saber que eres tú. O tal vez no, puede que no, que le escriba a ella, aunque seguramente que se quedará en mi blog, como señal de que soy capaz de escribir algo por mí misma y no tengo que recurrir a las palabras de los poetas para ponerle voz a mi corazón. Cada cigarro que enciendo me duele más que el anterior. Son las 4.30 de la madrugada de un sábado y ahí fuera, la gente está de fiesta, o durmiendo y soñando con sus seres queridos “que luego no eran quienes yo creía…”,  metidos en algún tipo de sitio “que resulta que no era así…” y todas esas cosas que se dicen cuando se cuenta el sueño a un/a amigo/a. Y yo aquí, sentada frente a un ordenador, que me devuelve en forma de Times 12, lo que mi corazón intenta descifrar. Decía que creo que echo de menos algo, y ahora creo que ese algo puede ser que echo de menos sentirme parte de algo o de alguien. Aunque creo que lo que más echo de menos es el contacto de alguien que me quiera, que me necesite, el contacto físico, el abrazo, el mimo, la mirada de la otra persona. Hace mucho tiempo que no siento eso. Que no me siento deseada, que no me siento acompañada. Hay quien al leer esto, pensará que es mentira, pero es así, tal y como lo digo. Echo de menos hasta a mi familia, con quienes no puedo vivir porque me ahogo, pero cuando no los tengo me siento sola, perdida. Y si a esa soledad infantil, le añadimos la soledad de no tener a quien abrazar para dormir, la cosa se vuelve casi autodestructiva. No tengo pensamientos de suicidio ni de autolesión. Eso no va conmigo; es cierto que hubo un tiempo en que era mi pan de cada día, pero ahora (aún busco el por qué) me valoro un poco más. Puede que alguien me hiciera abrir los ojos un día y me di cuenta de que no sé por qué, dicen que sólo por ser un ser humano, ya vale la pena seguir adelante. Tal vez fui yo quien dio un día ese consejo, de “si tienes una sola vida, aprovecha y vívela, que no sabemos si hay más o no”. Qué me fumaría ese día… No necesito ese tipo de consejos, porque cuando los das, está claro que es porque en algún lugar del entramado neural que puebla tu cráneo, esa idea existe. En mi entramado neural debe haber algún tipo de desequilibrio (como es normal en el 1000% de los humanos). El mío en concreto me hace sentirme sola en estos momentos, en los que la soledad física es un hecho, y la emocional es una tortura. Me siento pequeña, o al menos así me quiero sentir. Bunbury me ayudó un poco a poner en la boca esa sensación de necesitar volver a sentir esa inocencia. Pero nadie me puede quitar la necesidad de sentirme arropada, como en la cuna, segura, sin peligro y soñando. Alguien me ayudó durante 4 años a dormir como un bebé, a sentirme en la cama de la tranquilidad. A ser feliz porque tenía a quién arropar y quien me arropara. Esa misma persona afirma que si me cogiera un psicoanalista se forraría conmigo, de la cantidad de complejos de la infancia que se pueden extraer de mí. Yo no le quito razón, pero me defiendo de ese cuadro clínico alegando que 20 años de terapia no me iban a quitar las ganas de sentir que me abrazan por la espalda cuando duermo. La necesidad de sentirme protegida y segura. Dicen que pienso demasiado, que mi cerebro va a  200 y que debo relajarme, y no precipitarme. Pero a mí me salen las cosas así, soy como una olla a presión, hay mucho dentro, y va saliendo poco a poco, pero si te acercas puede quemar. Mi madre me contó que cuando me acostaba en la cuna tenía que ponerme una mano encima de la espalda (que por aquel entonces abarcaba casi hasta las piernas y la cabeza) para que no llorara. Más tarde cuando se dio cuenta de que le dolía el brazo, optó por poner sobre mí un tomo de una enciclopedia abierto para que yo sintiera ese “algo” en la espalda. Si ahora sueño con que alguien me abrace para poder descansar, ¿qué sería lo que tendría cuando era un feto, para estar añorándolo desde la cuna? El caso es que, ya de mayor, después de estar 4 años durmiendo con la que ha sido la mejor enciclopedia de mi vida, ahora ya no está, y vuelvo a llorar en la cuna. Y esto me hace pensar si tal vez cuando vuelva a encontrar otra enciclopedia que apague mi llanto, sabré dejar de necesitarlo o si tal vez, si la pierdo, vuelva a emerger este vacío, esta incertidumbre. ¿Merece la pena seguir así? ¿Será siempre igual? Espero que nadie me conteste a estas preguntas para poder descubrirlo por mí misma. Ahora me voy a la cama, las 5 de la mañana es demasiado para un bebé que acaba de llorar. Espero soñar que estoy en el útero de mi madre aún, a ver si por gentileza del más allá consigo averiguar qué necesito para quedar tranquila. Buenas noches.

Acerca de honeymoon

...y yo te voy contando...

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogdiario.com

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista